José Capell Coixet heredó todos los moldes de su tio Baldomero Casanellas con los que siguió produciendo masivamente soldados de plomo hasta bien entrados los años cincuenta del pasado siglo cuando llegó la prohibición de utilizar este metal en las figuras de juguete por ser altamente tóxico. En esta época Ramón Colom Baste empezó a fabricar soldados de caucho dando el pistoletazo de salida al que le seguirian otras empresas como Reamsa. La industria del soldadito de plomo se vió muy limitada pues pasó de tener como clientes a la inmensidad del público infantil siendo únicamente reservado su espacio a las miniaturas militares para adultos. Muchos veteranos fabricantes como Pech hermanos, Teixidó, Castresana o el propio Capell se adaptaron a los nuevos tiempos y se centraron en fabricar soldados de plástico. En esta fotografía un bonito grupo de lanceros en 45 mm con los clásicos caballos de Casanellas realizados por Capell.
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