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sábado, 11 de abril de 2026
miércoles, 8 de abril de 2026
El Hospital de soldaditos de Ramiro. Parte 8. Mis adorables vikingos ( recuerdos de la infancia )
1. ODÍN TE DA ALAS...O CUERNOS, SEGÚN EL CASO...
¿ Verdad que es impresionante este grabado decimonónico del dios Odín? Irradía poder y majestad...Pero cualquier aficionado al miniaturismo sabe con certeza que los vikingos no llevaban cuernos ni alas en sus cascos. Las primeras referencias a dichos elementos datan del siglo XIX, cuando Johan August Malsmtröm,prolífico pintor, grabador y dibujante sueco tuvo la ocurrencia de representarlos con unas pequeñas alas laterales en sus cascos en las ilustraciones que realizó para la edición de las famosas sagas de Fritiof en 1868 y Ragnar Lodbrok en 1880, que recogían en sendos volúmenes las leyendas de estos dos célebres reyes vikingos.
De forma casi paralela,en 1874, Carl Emil Doepler, también pintor, dibujante e ilustrador de origen alemán al que Richard Wagner había encargado diseñar el vestuario de las cuatro óperas que formaban la saga "El anillo del Nibelungo" estrenada dos años más tarde, creó para el héroe Sigfrido un soberbio y majestuoso casco alado y otro más modesto, aunque también muy aparatoso, para el villano Hagen, personaje antagonista de Sigfrido y malvado de manual, a quien un tercer pintor e ilustrador, Arthur Rackham, menos indulgente que el anterior, representó con un casco de cuernos de clara inspiración satánica.
Doepler pensaría sin duda que todo aquel fantástico vestuario contribuiría poderosamente a aumentar el dramatismo en el escenario, como seguramente así fué. Ignoro si conodía la obra de Malsmtröm, pero lo cierto es que ambos coincidieron en hacer una caracterización muy similar de los atuendos de los personajes vikingos. Doepler llegó a hacer más de quinientos diseños a color de prendas y complementos para los actores -por cierto, con unos escudos desmesurados- cuyos dibujos fueron reunidos en una magnífica colección de cromolitografías editada con posterioridad, algunas de las cuales inserto a continuación, en la linea de la más pura estética wagneriana, perpetuando así una imagen completamente irreal y ficticia del casco de guerra vikingo y creando un mito que, aunque fruto de una imaginación desbordada y materializado tan solo en la guardarropía de un teatro, ha perdurado intacto hasta nuestros días profundamente arraigado en la cultura popular, a pesar de estar situado en las antípodas de la realidad histórica.
Por si no bastara con todo ello, en 1942 tuvo lugar un extraordinario hallazgo en una turbera del pantano de Brons Mosse, en Vikso, localidad situada en la isla danesa de Zealand: se descubrieron allí enterrados dos cascos ceremoniales de bronce, de origen y época desconocidos, dotados de unos largos cuernos.
Desde que este suceso se dió a conocer, bastante después de acabada la guerra en Europa, más de un acreditado historiador sugirió que aquel hallazgo era la prueba definitiva que confirmaba el origen histórico de la cornamenta vikinga, encendiendo de nuevo una estéril polémica que se prolongó nada menos que hasta 2019, año en que la arqueóloga Heide Wrobel Norgaard, que hacía unos trabajos de restauración, descubrió en el interior de uno de los cuernos un pequeño residuo de brea de abedul que hasta entonces había pasado desapercibido, pudiéndose al fin efectuar una datación por carbono 14 de los cascos ( el metal puro, como sabemos, no se puede datar, al no tener carbono ), con lo que se supo que se habían fabricado en la Edad del Bronce nórdica, en un período comprendido entre los años 1750 y 500 a.C. es decir hace casi 3.000 años, muchos siglos antes de que los vikingos se establecieran en la región.
Pero los cascos escondían más sorpresas: Ambos llevan en su centro una cresta longitudinal, desde la frente a la región occipital, con una profunda ranura en la que se podían insertar plumas o mechones de pelo de animal, que probablemente iban sujetos con la brea allí encontrada, utilizada como pegamento. Y en la placa transversal que atraviesa la cresta formando una cruz hay también pequeños soportes cilíndricos huecos para plumas o mechones, uno a cada lado, por lo que hemos de suponer que éstos iban profusamente adornados, como nos muestra el dibujo de Thomas Bredsdorff, (foto 9) procedente, como la foto anterior, del Museo Nacional de Dinamarca, donde los cascos se encuentran expuestos. Imagino a Sigfrido cantando un aria en el gran teatro de Bayreuth el día del estreno de su ópera homónima con uno de esos cascos emplumados en su cabeza, seguro que a Doepler y a Wagner les habría encantado...Es una pena que no los hubieran descubierto cien años atrás.
Sin embargo, al margen de estas consideraciones históricas, lo cierto es que para cualquier chaval de mi generación que devoraba con avidez los tebeos de "El Jabato" y "El Capitán Trueno"allá por los años 60 del pasado siglo -y ésto también es historia, no cabe duda- los vikingos no eran tales si no llevaban cuernos o alitas en el casco, tal hecho resultaba incuestionable. Y ello se debía a que tanto los dibujantes de historietas como los fabricantes de juguetes de la época así lo entendían, pues los representaban siempre de esta manera, sin excepción, como podremos ver a continuación. llama la atención el aparatoso casco de jefe vikingo de la serie de "El Capitán Trueno", con una cornamenta de ciervo incorporada.
2. AQUELLAS PRECIADAS BARATIJAS...
En esa década, el embrión de la futura empresa de juguetes Comansi, tenía un nombre mucho más modesto, Baratijas La Fábrica y bajo tal epígrafe creó y comercializó el grupo de vikingos objeto de este pequeño artículo, con los que yo tuve el inmenso placer de jugar en mi infancia. La denominación de "baratija" no era entonces en absoluto peyorativa. Dos ciudades mediterráneas con un dilatado e ilustre pasado juguetero, Barcelona y Valencia, se disputaban en esos años con Madrid la hegemonía en el negocio del juguete popular, asequible al gran público, existiendo una multitud de pequeñas empresas que fabricaban estos artículos, sobre todo de plástico, pero también de cartón, madera, goma y metal, que luego eran puestos a la venta por los comercios del ramo, por cierto, con un gran éxito.
De todos ellos, los más modestos eran los puestos o quioscos callejeros que, además de las baratijas, vendían pipas, golosinas, soldaditos y muñecas recortables, cromos para coleccionar, tebeos y, en fin, lo que hiciera falta para subsistir en aquella España del inicio de los sesenta que poco a poco comenzaba a levantar cabeza, recibiendo con los brazos abiertos la gran eclosión de la era del plástico, que ya alcanzaba todos los rincones del país. La técnica del modelado por inyección permitía obtener cualquier pieza u objeto de plástico, desde un vaso, un plato o una palangana hasta figuras, soldaditos, vehículos, muñecas o animales de juguete, hechos en serie, en muy poco tiempo y, sobre todo, a un coste razonable, abaratado aún más por la aparición de las figuras de plástico soplado, huecas por dentro y obtenidas también por una técnica similar a las anteriores, lo que permitía ahorrar una buena cantidad de material.
De la fructífera e incesante actividad de este negocio juguetero son una muestra evidente las facturas que incluyo en este capítulo, procedentes de mi pequeña colección, que dejan constancia de las transacciones comerciales de los fabricantes de baratijas, mayoristas e intermediarios con los comercios de venta al por menor de entonces. Merece la pena leerlas con atención, por que son un buen escaparate del pequeño comercio del juguete de aquella época, con unos productos harto peculiares y un estilo mercantil muy particular. Podemos ver que dos de estas facturas están, curiosamente, expedidas por Baratijas La Fábrica: La inferior, apergaminada por el paso del tiempo, data de 1963, el año en que este negocio fué comprado por Josep María Vergés, fundador de Comansi. Y en la superior, de 1967, vemos que la empresa aún continuaba en activo y bajo el mismo nombre, probablemente como una filial de la anterior y en un domicilio diferente, pero produciendo los mismos juguetes, lo que hace pensar que tenían sin duda una extensa y fiel cuota de mercado.
Pero centremos el tema. La pequeña colección de vikingos que nos ocupa se fabricó probablemente entre los últimos años de los cincuenta y primeros de los sesenta del siglo pasado, primero en goma y más tarde en plástico. Las figuras de goma se vendían pintadas y yo no las conocí de niño. De las seis que supuestamente formaban esta primera tirada, tan solo llegué reunir, tras muchos años de búsqueda, las tres que aquí muestro: el arquero, el vikingo que avanza con la espada en alto y el que hace sonar el cuerno. Al resto nunca las ví, ni siquiera en fotografías, lo cual me hace sospechar que quizás tan solo se comercializaron estas tres figuras en un principio, añadiendo las restantes cuando se hizo la gran tirada en plástico sin decorar que se vendía a granel en los quioscos. Estas primeras figuras de goma tienen el curioso detalle de llevar el cabello de color rubio o pelirrojo y los ojos azules a fin de acentuar su aspecto nórdico, como vemos en la imagen.
lunes, 6 de abril de 2026
Castresana/Jiménez Grupo de sanidad militar
A menudo se hace difícil diferenciar lo que es de Jiménez y lo que pertenece a García Castresana ya que ambos usaron los mismos moldes. Éste último, consiguió los troqueles de su antecesor, actuando como mediadores los hermanos Capell. Sean rstas figuras de uno o de otro, lo cierto es que se trata de un bellísimo grupo de sanidad militar con camilleros, ciclistas y oficiales en 45 mm. Jiménez publicó un catálogo o quizás más; creo que usó el nombre de Selecta para figuras también de su producción. En su catálogo aparecen figuras claramente distinguibles, de segura atribución. He buscado a este ciclista y no lo he encontrado entre sus páginas. Me inclino en pensar que estas piezas son realmente de García Castresana.
miércoles, 1 de abril de 2026
Jorge Martinez
El pasado mes de Diciembre nos dejó Jorge Martínez. Líder y fundador de la banda de rocanrol Ilegales. Una faceta poco conocida de Jorge era su pasión por los soldaditos de plomo. En su colección no faltaban piezas de los más impotantes fabricantes como T.E.O, Palomeque, Eulogio o Casanellas. Era un entusiasta de los moldes originales de Schneider y de otros fabricantes como Mignot o García Castresana. Su amabilidad y cordialidad era la norma y me proporcionó muchas figuras sacadas de sus moldes desinteresadamente. Hasta siempre Jorge¡¡
jueves, 26 de marzo de 2026
Eulogio. Infantería reinado Felipe IV. Los Tercios siglo XVII
Eulogio González inició su trayectoria, de muy joven, como grabador en la antigua fábrica de Millet. Sus primeras figuras en 45 mm eran soldaditos encantadores que representaban tropas contemporáneas del Ejército español. En 54 mm, denominado tamaño extra, ya desde sus inicios, realizó obras maestras como su artillería de montaña a lomo de una precisión y magestuosidad admirables. Con el paso del tiempo el soldado de plomo desaparece de las jugueterias, se empiezan a organizar sociedades de coleccionistas como la Agrupación de miniaturistas militares en España; la supervivencia del soldado de plomo dependía ahora del miniaturismo militar. Fabricar figuras más detalladas, con uniformes muy precisos e históricamente exactos era el objetivo de los fabricantes. Es la época de Almirall, Sáez, Compte, Labayen y otros. Eulogio, el cual estaba afiliado a la Agrupación, no podía quedar indiferente a todos estos cambios de rumbo. A partir de muchos de sus antiguos moldes empezó a realizar transformaciones, añadir detalles con lámina de plomo o papel, pintar las figuras con mayor detalle y producir, a su estilo, miniaturas militares de gran categoría tanto a caballo como a pie. Se representaron tropas de diferentes épocas y diferentes paises, regimientos de la época de Alfonso XIII como lanceros, cazadores o escolta Real , carlistas, napoleónicos y toda suerte de variaciones. Aquí mostramos una representación de miniaturas militares de Eulogio realizadas magistralmente en 54 mm representando a los Tercios del siglo XVII.
domingo, 15 de marzo de 2026
Jiménez. Castresana y otros autores. Figuras de la Antigüedad en 45 mm
Castresana. Historia militar de España. Guerrero íbero
Castresana. Hombres de armas de las Guardias viejas de Castilla.
Imagen de una página del catálogo de García Castresana anunciando su célebre biblioteca de la Historia militar de España en soldados de plomo. Jiménez fué junto con Palomeque un precursor en el proyecto de producir figuras de todos los tiempos desde los tiempos más antiguos hasta sus soldados contemporáneos del reinado de Alfonso XIII. Castresana, por mediación de la familia Capell, consiguió los moldes antiguos de Ángel Jiménez lo que le permitió realizar un amplio catálogo de soldados de los tiempos más remotos.
Jiménez publicó, al menos, un catálogo en el que aparecen muchas fotos de sus cajas. Existió una marca de soldados de plomo denominada "Selecta" en cuya etiqueta aparecen figuras al estilo Jiménez. En el catálogo, resulta sorprendente que muchas cajas tienen figuras idénticas a los casanellas. Las figuras de toreros, la Escolta Real y otras tienen idéntica apariencia. Incluso en ésta imagen vemos en el primer y tercer rengón figuras características de Jiménez. Pero en el segundo, aparece una biga romanas segudo de un grupo de soldados a la manera de Casanellas. Sin duda éstos fabricantes compartieron moldes y se hicieron préstamos para mejorar su catálogo. Sin embargo este hecho parece unidireccional, es decir de Casanellas hacia Jiménez pero no a la inversa.
Romanos 45 mm. De izquierda a derecha: Heyde, Casanellas, Capell, Castresana, Capell y Castresana.
martes, 3 de marzo de 2026
Colección Mercant. Mallorca.
Compte 1º época semibulto
T.E.O Escolta Real
Impresionante vista de la maqueta sobre la batalla de Bailén del Museo de San Carlos en Palma.
Jaume Mercant i Ramírez, natural de Inca, Mallorca. Doctor en medicina y especialista en urología, ha publicado diversos trabajos relacionados con la Historia de la medicina y la Historia militar de Mallorca. Miembro destacado de la Agrupación de miniaturistas de España con la que impulsó, junto al grupo de Gerona y Barcelona, el Kriegspiel o juego de la guerra. Apasionado coleccionista de soldados de plomo, destaca en su colección los grupos representando unidades de sanidad militar de diferentes autores como Capell, Compte, Castresana, y otros. Hoy nos ha abierto las puertas de su casa en Palma, mostrándonos parte de su colección particular.
La colección se compone de pìezas antiguas españolas de Ortelli, Casanellas, Capell, Palomeque, Castresana, Pech Hermanos, T.E.O, Otal, Compte Sr (semibulto en base a moldes de Schneider modificados) y otros autores españoles de menor antiguedad: Mallol, Compte Jr ( Gutierrez Solana), Almirall, Lucio Saez, Pérez Arias/Casadevall y Ramón Labayen.
Soldados antiguos europeos:
Alemania: Allgeyer, Heinrischen, Heyde, Ochel, Neckel, Söllner, S.M.F, Keller/Kober, Wollner (Viena), Lineol, Elastolin.
Francia:Mignot, Riffet, Bretegnier, CBG.
Gran Bretaña: Britains, Hincliffe, Tradition.
Soldados actuales:
Gutiérrez Solana "Compte", Capitan games (escultor M. Broadbent de Australia), Beneito, Hocker, Bill U.S.A, Beau Geste, Buenos Aires.
SERIES:
- Bailén. Es la primera que completó. Unas mil figuras de Pérez Arias, Hinchlife, Tradition que completan un diorama que se conserva en el Museo militar de San Carlos en Palma.
- Planos 30 mm Alfonso XIII de Mallol, Ochel fabricados por encargo por Sanz d' Anglada en base a láminas de García Iturri.
- Planos 30 mm napoleónicos, Guardia Imperial, de varios fabricantes alemanes.
- Ultramar y África: Bulto y semibulto en 45 mm. Figuras la mayoría de Lucio Saez.
- Guardia civil de Compte.
- Colonias G.B en 54 mm Britain's.
- Serie Wargame: todos los ejércitos napoleónicos en 20mm. Unas mil figuras.
- Guerra de sucesión. 1714 en 45 mm. Muchas fabricadas especialmente por Beneito.
Compte 1º época semibulto
Almirall 54 mm. Grupo de caballería Isabel II
Planos 30mm, Ochel por Sanz d'Anglada
T.E.O Escolta Real
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