Joaquín Vázquez conocido como Sánquez fué el último gran grabador de soldaditos de plomo en España. Por tradición familiar conoció el oficio de muy joven y se inició con figuras planas o de semibulto de gran calidad. Con la desaparición de los grabadores, el aspecto del soldado de plomo cambió radicalmente. El procedimiento de modelar con masillas y posteriormente sacar molde nada tiene que ver con el dibujo original sobre una balda de bronce o pizarra. El resultado final es completamente distinto.
En los últimos años Sánquez describió detalladamente el procedimiento, con el que se precisa material y conocimientos en orfebrería, quizás con la esperanza de que álguien le tomara el testigo...pero no ha sido así. Sus primeros pasos fueron realmente brillantes. Una primera serie con figuras planas en 30 mm que es una delicia. Con su "Pasechú" creó unos futbolistas muy bonitos en semibulto. Siguió insistiendo en este formato apareciendo una Guardia mora de Franco que es una maravilla y causó sensación por su calidad en el dibujo y en la pintura, como se aprecia en esta caja original de los años cuarenta. La Guardia mora de Sánquez fué "fusilada" por muchos otros fabricantes pero sus copias nunca tuvieron la precisión de los verdaderos Sánquez.
Precisión....quizás este sea el adjetivo que mejor defina a Sánquez. Quién conozca sus ejemplares, habrá comprobado, la precisa fragilidad de muchos de sus componentes como lanzas, fusiles, bridas de los caballos, etc.
Posteriormente, Sánquez obtuvo un enorme éxito con su diseño de soldado español desfilando con guerrera o capote de invierno, cabezas y brazos articulados e intercambiables. Sánquez incluyó muchas tropas de infantería, caballería y artillería de montaña, así como unos lanceros y unos cazadores de Lusitania de la época de Alfonso XIII. También realizó figuras en combate con artillería y vehículos blindados en 50 y 30 mm.
El tipo Sánquez fué copiado hasta la saciedad. El modelo de caballo Sánquez aparece muy a menudo en Capell y Pech entre otros. Se llegaron a comercializar moldes de hierro o de bronce con sus soldaditos, para que el público pudiera fundir en casa sus propios ejemplares, sin que Sánquez obtuviera ningún beneficio de todo este fraudulento negocio. El disgusto fué tal, que decidió dejar de fabricar soldados durante muchos años, hasta que en los años setenta por mediación de algunos aficionados se decidió a volver a grabar. Son los llamados Sánquez de segunda época. Pero ésto es ya otra historia...
